Nunca pensé en odiarte tanto. Vos, que me diste la vida, vos quien te hacés llamar mi padre, vos, que siempre estás pero a la vez no. Porque las cosas no se solucionan con plata, sabés? Las cosas se solucionan hablando.
No sé que te pasó, y no sé si me interesa saberlo, lo único que sé hoy, 4 de agosto, hoy, que el cielo está nublado y que la temperatura roza los 6 grados es que vos no eras así, vos te desvivías por mi, por nosotros, como lo haría cualquier padre por su hijo supongo.
Pero qué te pasó? Por qué no estás? Por qué lo único que hacemos es pelear? Por qué siempre es lo mismo? Por qué la cabeza te dio ese giro? Por qué te mueve tanto una concha?
No ves que te necesito? No ves que extraño lo que éramos? El poco tiempo que pasábamos juntos? Por qué ya todo te da igual? Por qué defendés lo indefendible? Por qué?
Solamente decime por qué.