7.13.2012

Un negocio tan pequeño y simple como vos...


Creo que estoy sintiendo al revés, si es que eso es posible. Y no mi querido lector, esta vez no estoy bajo el efecto de estupefacientes. Pasa que arrancarme esto del pecho y contárselo a alguien tendría que ser algo liberador, se supone que la mochila tendría que irse.

Pero por qué no me alivio? Porque todavía la espalda me pesa?


Por qué sigo sintiendo que soy como Yamila... Una naranja entre mil mandarinas?